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¿Cómo medir el impacto social?


18 junio, 2015

Conocer si tu inversión de impacto ha sido económicamente rentable es fácil. Ahora bien, ¿cómo saber si se han cumplido los objetivos sociales y ambientales que perseguías con tu inversión? Como inversor de impacto te interesan ambos resultados. ¿Cómo medir el impacto social y medioambiental de una empresa social? No es una tarea sencilla, y por eso la European Venture Philanthropy Association (EVPA) publicó hace dos años una guía de cinco pasos que sintetiza las mejores prácticas de medición de impacto social. La guía de la EVPA presenta un proceso de medición profesional y riguroso, y se ha convertido ya en el referente europeo desde su publicación. Para facilitar su aplicación en cualquier entidad social, la guía incluye seis estudios de casos diferentes.

Con el fin de facilitar la aplicación de la guía en España, la Asociación Española de Fundaciones (AEF) presentó recientemente la traducción de la guía de la EVPA en Madrid, realizada en colaboración con la Fundación Tomillo. Hay que agradecer a la EVPA y la Fundación Tomillo su esfuerzo en divulgar las mejores prácticas de medición de impacto.

De una manera resumida, las cinco fases del proceso de medición de impacto son las siguientes:

Paso 1. Establecer objetivos. La empresa social debe responder a estas preguntas: ¿cuál es el problema social que intentamos paliar?, ¿qué actividades llevamos a cabo para ello?, ¿qué recursos tenemos y cuáles necesitamos? y, finalmente, ¿Qué resultados esperamos obtener? Esto es, la empresa debe establecer su propia teoría del cambio.

Paso 2. Determinar los agentes involucrados. La empresa debe identificar a los beneficiarios de su actividad y al resto de actores que realizan actividades para la organización. Comunicarse con ellos, entender sus expectativas y, más adelante, detectar si éstas se han cumplido, será vital.

Paso 3. Medir recursos, actividad y resultados. Para medir adecuadamente el impacto social, una empresa social debe distinguir entre:

Para que la medición tenga sentido, la empresa debe seleccionar dos o tres indicadores que sean relevantes y que proporcionen una evidencia medible.

Paso 4. Verificar y valorar el impacto. Es necesario verificar periódicamente si se está produciendo o no el cumplimiento de las expectativas de los agentes involucrados. Esto, además, permite corregir a tiempo los posibles fallos.

Paso 5. Seguir el impacto y presentar resultados.  El último paso incluye el seguimiento del progreso o las desviaciones con respecto a los objetivos definidos en el primer paso y cuantificados en el tercero. Esto permitirá a ambos agentes, inversor y empresa social, saber qué pasos hay que dar para incrementar el impacto. Será también importante, una vez analizados los datos, considerar como presentarlos en función de un público u otro. Algunas iniciativas (por ejemplo, el Social Reporting Standard) están intentando superar este obstáculo, pero aún no existe homogeneidad a la hora de elaborar y presentar los resultados.

Esta guía es de gran utilidad para los emprendedores sociales y los inversores de impacto y es muy bueno que se armonice el proceso de medición de impacto a nivel europeo. En la Bolsa Social estamos convencidos de que la inversión de impacto debe tener una dimensión europea, y por ello aplicamos los estándares de medición de la Autoridad Europea del Mercado de Valores (ESMA), que precisamente se fundamentan en los principios de la guía de la EVPA.

Un gran aplauso, por tanto, desde la Bolsa Social, para la guía de la EVPA y la labor de difusión de la Fundación Tomillo.

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