La Casa de la Aldea: “cada vez más personas quieren descubrir el sabor original de los alimentos. Huyen de la industrialización alimentaria y de sus añadidos”

La transformación digital está cambiando nuestro entorno y nosotros con él. Los hábitos de consumo cada vez están alejándose más de los sistemas tradicionales de producción, y la brecha entre los que ya se han sumado a esta dinámica y los que aún no lo han hecho es notable. Además, aquí entra en juego no sólo el poder subirse a esta rueda digital sino también el cómo hacerlo, sin dejar de ser sostenibles, justos, cercanos, auténticos y sin perder la calidad tradicional.

La Casa de la Aldea ha despertado a esta realidad, proponiendo una fórmula que permite a pequeños productores, situados principalmente en enclaves rurales, rentabilizar sus excedentes de producción, así como comercializar productos que elaboran de forma tradicional respetando el entorno y haciendo resurgir ingredientes y procesos productivos casi extinguidos. Con ayuda de la tecnología y una estrategia de distribución bien estudiada, consiguen conectar consumidores responsables en busca de alimentos sostenibles y de calidad, con pequeños productores, beneficiándoles con precios justos que les permita desarrollar proyectos profesionales rentables.

El cómo y el porqué de este eCommerce gourmet nos lo cuenta José Luis Gómez, fundador de La Casa de la Aldea y amante confeso de la buena mesa.

La digitalización del sector de la alimentación es una de las grandes tendencias a la que cada vez se están apuntando más actores. En vuestro caso, con la complejidad añadida de trasladar una experiencia de compra tan tradicional ¿cuáles son las claves?

Para nosotros solo hay una clave: quien entra en casa no es un cliente, es simplemente alguien más de casa. Y tiene que ver que la casa es cómoda y que todas las imágenes y descripciones le permiten saber exactamente que va a recibir, le permiten imaginar la experiencia que luego puede tener en su cocina o en su comedor.  Sinceridad y honestidad, nosotros creemos que esas son los dos conceptos clave para poder hacer online una compra tradicional de calidad con tranquilidad. Quien cree en ti y te hace una compra merece eso. Así de simple.

La Casa de la Aldea no sólo provee productos de primera calidad y saludables, sino también experiencias ¿Puedes decirnos qué se encuentra el usuario cuando llega a vuestro eCommerce?

La Casa De La Aldea es la tienda gourmet online donde te encuentras piezas gastronómicas de máxima calidad sí, pero no solo es eso: es también conocer la historia de cada uno de esos labradores, pescadores, artesanos o vitivinicultores y de su obra. Cuando entras en La Casa De La Aldea lo que te vas a encontrar no es una lechuga, un queso o un albariño. Lo que vas a descubrir es la lechuga que cultiva Josefa, el queso curado tradicional de la nabiza que hace Víctor con leche cruda de sus propias vacas o el Albariño de elaboración tradicional -Vendetta- que hace Miguel en edición limitada proveniente solo de sus cepas viejas alimentadas exclusivamente con compost de caballo ecológico.

Vuestra relación con los productores es muy directa, ¿cómo es ese primer contacto con ellos y qué criterios seguís para invitarles a que formen parte del proyecto?

Nosotros hemos desarrollado una metodología de búsqueda de autores muy eficaz. Estamos entrenados para “descubrir a los mejores autores” en cualquier territorio y en muy poco tiempo. Incorporarlos es fácil: primero les hacemos siempre una compra para hacer nuestros test, si supera eso vamos a conocer su casa y como trabaja y si también supera eso entonces le pediremos que se convierta en un autor de nuestra casa. Produciremos toda la imagen de lo que hace, escribiremos toda su historia como autor y la de su obra. Por ponerte un ejemplo: cuando vimos unos huevos de Gallinas de Mos originales fuimos a conocer a María a su casa de Castro de Madrosende y vimos que su objetivo era que sus Gallos y Gallinas de Mos fueran felices porque así estaba ella convencida de que le darían lo mejor. Y comprobamos que no solo viven en libertad en una gran pradera con árboles dedicados al “pastoreo” sino que además María ha decidido dedicar el resto de sus leiras a agricultura tradicional -sin nada de abonos químicos ni añadidos artificiales- donde cultivar las mejores verduras, hortalizas y maíz autóctono para tener el complemento nutricional perfecto para sus aves: les hace “caldos pastosos para que los picoteen” y nunca faltan esos granos de maíz -“o roxo, o corvo e o amarelo”- para que tengan el mejor menú que alguien pueda soñar. Esta es la pasión que nos cautivó. Y María no es el único aturo de este tipo, todos tienen esa pasión y honestidad. Hay miles en Galicia y muchos más en el resto de España y en toda Europa. Y ahora sabemos cómo y dónde encontrarlos.

Cada productor es un mundo, una historia que como cuentas os esmeráis en trasladar en vuestra web y en el delivery de sus producos ¿cómo conseguís trasladar estas historias?

Antes te contaba el proceso de selección de autores y cuando llega el momento de escucharlos. Solo si compartes su trabajo durante el tiempo necesario y le escuchas puedes entenderlo y aprender. Y tomar nota de cada detalle para poder trasladar la experiencia a un tercero. Y luego, cuando llegamos a casa, lo convertimos en la información que ha de acompañar a sus obras cada vez que las enviamos buscando transmitir todas y cada una de las emociones que nosotros descubrimos escuchando y compartiendo. Cada persona que nos hace un pedido tiene derecho a conocer y disfrutar la misma experiencia que nosotros hemos disfrutado y esto es fundamental para nosotros. Queremos que esto nos diferencie siempre.

Y el consumo responsable y consciente ¿cómo lo abordáis en La Casa de la Aldea?

Chelo y su marido acaban de jubilarse, pero necesitan actividad. Viven pegados a la Ria de Betanzos y tienen su huerto al lado de casa y otra más 3 kilómetros más arriba. Tanto a uno como a otro les gusta el plantar y ver crecer: zanahorias, lechugas, tomates, puerros, cebollas, patatas, guisantes, pimientos, tirabeques, etc. Plantan para su propio consumo como hacían sus padres y sus abuelos, pero siempre tiene excedente. Todas las semanas podemos ir a recogerlo porque es ese excedente el que comparten con todos los que entran en La Casa De La Aldea. Y esto es economía consciente y consumo responsable. Plantarían prácticamente lo mismo, pero sin recibir un precio justo por ello y el excedente sería alimento para sus gallinas o abono. Si a eso le añades que algo de esta calidad y sabor no se deja perder y que cada persona puede seleccionar solo la cantidad que va a precisar y que todo lo recibe a las 24 horas de ser cosechado, pues realmente creo que estamos en el camino correcto de la responsabilidad y la consciencia en el consumo.                       

Vuestro trato con los clientes es muy cercano ¿Qué es lo que más aprecian de la Casa de la Aldea?

Todo aquel que nos visita y nos compra, para nosotros, no es un cliente. Es una persona más de casa. Parece lo mismo, pero no es lo mismo. Va en nuestro ADN esa actitud y no vamos a permitir que se pierda nunca. Y creo que esa actitud si la transmitimos y, en un gran número de casos, nos ha generado una gran complicidad con muchas de esas personas. Y sentimos que valoran esa actitud, aunque lo más importante que creo que buscan es sabor y salud. Cada vez más personas quieren descubrir el sabor original de los alimentos. El sabor de verdad. Y aún más, buscan que sean saludables. Huyen de la “industrialización de los alimentos” y de sus añadidos generalmente innecesarios.

Y por curiosidad, ¿quién compra en La Casa de la Aldea?, ¿cuál es el perfil tipo?

La gran sorpresa es que es casi imposible definir un perfil tipo concreto, porque decirte que el 50,5% son mujeres y el el 49,5% son hombres no es definir perfil. Y que la edad media son 49 años pero que empieza en 23 y que termina en 84 tampoco es aclarar nada. Y que el mayor grupo provincial es Madrid pero que también entran en casa personas que viven en pueblos de menos de 100 habitantes de Castilla y León ó Andalucía. Que nos escriba un médico de Minnesota en USA preguntando si le podemos mandar algo concreto o que te hagan un pedido desde Adelaida en Australia para entregar como regalo a alguien en Copenhague hace que cada vez sea más difícil definir un perfil clásico de clientes. Nosotros los definimos como personas que buscan vivir una experiencia gastronómica donde sabor y salud se den la mano. En realidad, creemos que buscan hacer cada vez un viaje al origen de los sabores. Cuando alguien llega por primera vez a nuestra tienda online y se inscribe, el 75 nos hace en ese momento un pedido. Y antes de 100 días el 70% repite. Luego puede ser alguien que recibe su cesta cada 15 días, cada mes o de forma más esporádica (en función del mix de productos que compra) e incluso puede ser alguien que siempre nos usa para regalar.

Hemos hablado de todo el camino andado hasta ahora, pero cuáles son los próximos pasos a dar, ¿cuál es el potencial de crecimiento de La Casa de la Aldea?

Somos hijos de la aldea y lo que veíamos de pequeños en el cielo era un universo entero de estrellas. Así que somos ambiciosos, queremos hacer algo importante, queremos soñar, pero con los pies en la tierra. Lo primero es invertir en marketing en España y en estructura de gestión para alcanzar el punto de break even en el primer semestre de 2019. A partir de ahí iniciar el proceso de internacionalización con Europa -sus principales países- en el punto de mira. Y en 15 años queremos ser el mayor operador de gourmet-experiences del mundo.

¿Qué os diferencia de la competencia?

Algunas cosas que creemos que son importantes. Lo primero que somos hijos de la aldea y que “entendemos” lo que es el minifundismo productivo como factor de calidad y desarrollo sostenible. Pero también, que cuando todo el mundo habla de productos, de packaging, de promoción, nosotros solo hablamos de personas. Para nosotros “todo es algo personal”. Y ponemos a las personas primero y la sostenibilidad inmediatamente después. Por supuesto autores y obras nos diferencian, pero no creo que eso solo sea el signo diferencial, creo que hay más.

No hay ronda de inversión en la Bolsa Social sin unos claros indicadores de impacto ¿qué soluciones proponéis en La Casa de la Aldea y para incidir en qué problema social y/o medioambiental?

Desde un punto de vista social, ¿imaginemos lo que significa para cientos de pequeños autores poder centrar sus esfuerzos en hacer la mejor obra posible y recibir un precio justo por ello, tengan su obradoiro donde sea, en una aldea remota o no tanto? o ¿lo que significa para un recién jubilado -con la pensión cada vez más pequeña- recibir una compensación justa por el excedente que tiene en su huerto que complementa sus ingresos haciendo algo que “desea y disfruta”? ¿Imaginemos lo que significa para zonas rurales como oportunidad para no quedar totalmente despobladas? Y, también, nuestro compromiso de desarrollar un plan de transferencia de conocimiento sobre métodos de producción artesanos.

No podemos cerrar la entrevista sin preguntar ¿por qué invertir en La Casa de la Aldea?

Por dos razones fundamentales. Primero porque va a contribuir a impulsar un proyecto destinado a fomentar comercio justo, recuperación de la vida en el entorno rural como opción, desarrollo sostenible y alimentación saludable. Y segundo, porque va a obtener una alta rentabilidad en poco tiempo.


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