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Invertir en la Bolsa Social: hagamos grande la letra pequeña


24 septiembre, 2015

Por Jose Moncada

Queridos amigos,

Muy pronto publicaremos en la Bolsa Social las tres primeras empresas abiertas a la inversión participativa. Es un momento bonito e ilusionante para los profesionales que estamos detrás de la Bolsa Social. Por eso quiero ser muy claro sobre un tema muy importante.

En la Bolsa Social buscamos inversores conscientes, pero conscientes en un doble sentido. Primero, inversores conscientes porque deciden invertir aplicando criterios éticos, es decir, buscan rentabilidad apostando por empresas que mejoran la sociedad y cuidan del medioambiente. Y segundo, inversores conscientes porque entienden lo que implica invertir en el capital de empresas jóvenes y son capaces de asumir los riesgos que este tipo de inversión implica.

Uno de los valores de la Bolsa Social es la transparencia. Por eso hoy queremos hablaros a las claras, sin subterfugios ni edulcorantes, de los riesgos que implica invertir en las empresas de la Bolsa Social, y daros algunas recomendaciones. La inversión en las empresas que publicamos en la Bolsa Social tiene un potencial muy alto: algunas de estas empresas crecerán mucho y darán mucha rentabilidad… pero otras fracasarán, o tan sólo lograran mantenerse. La idea es que las inversiones exitosas compensen las pérdidas que provocan las empresas que no consiguen tener éxito. En este tema, preferimos pasarnos de claros y podéis llamarnos brutos…

Nosotros elegimos con mucho cuidado las empresas que publicamos en la Bolsa Social. Filtramos las propuestas que nos llegan, nuestros expertos las analizan en profundidad con la ayuda de Analistas Financieros Internacionales (AFI) y encargamos una due diligence legal a Gómez Acebo y Pombo. Además, estamos sometidos a la Ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial y supervisados por la CNMV…

Y a pesar de esto, es muy importante que entiendas que invertir en los proyectos de la Bolsa Social conlleva los siguientes riesgos y limitaciones:

Por todo ello, permíteme unas recomendaciones:

  1. Invierte sólo el dinero que te puedas permitir perder. Si la empresa crece y vienen los beneficios, maravilloso; pero si vienen mal dadas, de este modo estás prevenido para el peor de los escenarios.
  2. No inviertas todo tu dinero sólo en una empresa. Distribuye entre varias empresas de la Bolsa Social el capital que pensabas invertir. Unas irán bien y otras irán mal. No pongas todos los huevos en la misma cesta.
  3. Infórmate bien. En la Bolsa Social hacemos un gran esfuerzo por darte toda la información con la mayor claridad posible. Pon de tu parte: lee bien la información que ofrecen las empresas y las condiciones del acuerdo de inversión. Si no entiendes algo, pregunta a un experto. En finanzas no hay preguntas tontas: lo tonto es no preguntar.

La Bolsa Social se dispone a impulsar proyectos de distintas áreas de actividad productiva, pero siempre comprometidas con la mejora de la sociedad o el medioambiente. Empresas que diseñan nuevos productos agrícolas menos lesivos con el entorno, más baratos y eficaces; compañías dedicadas a promover nuevas formas de organización laboral que empoderan a los jóvenes y fomentan el emprendimiento en proyectos culturales y sociales; sociedades que diseñan herramientas para que los enfermos tengan mayor asistencia y un control de sus dolencias, ahorrando costes a las arcas públicas. Educación, sanidad, medioambiente, innovación, integración social, energía verde, economía colaborativa, nuevas tecnologías aplicadas a la mejora de la calidad de vida… en la Bolsa Social creemos en las inversiones con alma, que dan valor al dinero y contribuyen a mejorar la sociedad. Pero nada más lejos de nuestra intención que pecar de ilusos: estas inversiones conllevan riesgos y queremos que el inversor de la Bolsa Social sea consciente y pueda asumirlos.

La aventura de ser partícipe de empresas con impacto social positivo es sin duda estimulante, pero ten en cuenta que estas empresas necesitan un capital paciente y comprometido y que la rentabilidad, si llega, llegará en el largo plazo.

Llámame bruto, pero en la Bolsa Social preferimos las cosas claras, el chocolate espeso y que los buenos amigos nos duren por mucho tiempo en esta aventura.

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