¿Cómo recupero mi inversión en un proyecto de la Bolsa Social?

Invertir en las empresas que publicamos en la Bolsa Social es algo emocionante. Además de convertirte en socio de las distintas startups, acompañándoles durante sus inicios, sabes que tu dinero se está utilizando con un fin social y/o medioambiental, algo que hace que estemos dando un uso responsable a nuestro capital.

Sin embargo, la inversión de impacto no busca solo un retorno social – para eso ya está la filantropía. En este tipo de inversión, la rentabilidad económica del proyecto es igualmente importante para quien invierte. Por lo tanto, una pregunta que debe siempre estar presente en la mente de un inversor de impacto es la siguiente: ¿cómo y cuándo podré dar salida a mi inversión? O dicho de otra forma: ¿cuándo recuperaré mi dinero u obtendré rentabilidad?

Antes de entrar en materia, hay que entender algo primordial: invertir en startups tiene un riesgo muy elevado, al ser empresas jóvenes que están dando sus primeros pasos. Por ello, desde la Bolsa Social tratamos de ser muy rigurosos y buscamos oportunidades que creemos que tienen sentido. Sin embargo, en cierto modo nosotros también somos inversores, y los riesgos a equivocarnos siguen estando ahí: es posible perder todo el dinero invertido en alguna de las empresas, o que la posibilidad de desinvertir tarde más de una década en presentarse. Si te interesa saber más acerca de las claves para invertir, puedes ver este post que publicamos hace unos meses.

Dicho esto, vayamos al grano. ¿Cuáles son las principales salidas de mi inversión?

La respuesta a esta pregunta varía según la empresa. Dependiendo de sus pactos de socios y de su futuro éxito comercial, las empresas exitosas proveerán a sus inversores con una o más oportunidades de desinversión. Estas son las más comunes:

 

Venta de participaciones

Para nuestras startups, la salida más común es lo que se conoce como venta de participaciones o desinversión. Esta situación se da cuando un tercero compre parte o la totalidad de las participaciones de la empresa. En estos casos, se realiza una nueva valoración, generalmente mayor que la anterior, y los inversores que deciden vender sus participaciones pueden obtener rentabilidad calculando su porcentaje a esta nueva valoración. En la Bolsa Social, hemos tenido dos empresas que han tenido salidas rentables: una total y una parcial. El exit total ocurrió con la empresa Utopicus, mientras que las salidas parciales se dieron con Nostoc Biotech. Ambas las comentaremos más adelante.

Las ventas de participaciones se suelen producir en el contexto de una adquisición de la empresa por un tercero, de una ronda de ampliación de capital, por la decisión de uno de los socios o de un tercero de aumentar su participación en la empresa comprando a otros socios, o por mecanismos como el pacto de recompra, donde la propia empresa se convierte en compradora de las participaciones. Veamos cada caso de forma más detallada:

 

Adquisición de la empresa

Este caso se da cuando otra empresa (o un fondo,  inversor potente, etc.) esta interesado en comprar la totalidad o una mayoría de participaciones que le de el control sobre la empresa. Podemos entender mejor este caso siguiéndole los pasos a una empresa invertida mediante la Bolsa Social: Utopicus.

 

  • Utopicus, la primera salida completa y rentable del equity crowdfunding en España

 

Utopicus se define como la empresa referente en España en coworking, espacios de innovación y nuevos proyectos de emprendimiento centrados fundamentalmente en economía creativa, colaborativa y economía verde. Fue una de las dos campañas con las que comenzamos nuestra andadura en 2015, consiguiendo recaudar 250.000 € de un total de 48 inversores.

Tras este éxito, no pasaron ni dos años para que la empresa fuera adquirida en su totalidad por la inmobiliaria Colonial, siendo la primera salida completa y rentable del equity crowdfunding en España.

Con esta operación, a la valoración por la que Colonial compro las participaciones, los inversores multiplicaron por 1,81 veces su inversión (el que invirtió 1.000 euros, recibió cerca de 1.800), y demostró algo de lo que mucha gente dudaba: la inversión en impacto también puede ser rentable.

 

Venta de participaciones a otro inversor/a un tercero

Hay ocasiones en las que uno de los inversores que entró contigo en la misma ronda, más adelante está interesado en aumentar su porcentaje en la empresa. Lo mismo puede ocurrir por un tercero que aún no ha invertido en la ronda. En estos casos, se pregunta a los inversores quién está interesado en vender.

En esta situación, igual que cuando la empresa no necesita ampliar capital pero un inversor aun no socio quiere comprar participaciones (y un socio quiere vender), se trata de un negocio entre particulares en los que comprador y vendedor se ponen de acuerdo en la valoración. No obstante, los Acuerdos de Socios suelen regular estas transacciones, y una vez se ha comprobado la existencia de un potencial comprador y de un precio determinado, suele existir la obligación de extender esa oferta a todos los socios, y que los socios que quieran vender puedan vender sus participaciones proporcionalmente hasta completar la demanda del comprador.

 

Salida en siguiente ronda de ampliación de capital

Existen rondas en las que en el acuerdo de inversión se establece que en caso de una ronda de ampliación futura, las empresas deben de destinar un porcentaje de esta nueva ronda a dar salida a inversores. En otros casos, el acuerdo de inversión no tiene nada establecido, pero los socios y los nuevos inversores se ponen de acuerdo para dar salida a inversores pequeños y así simplificar el accionariado de la empresa.

Este caso es fácil: si el acuerdo de inversión establece un 15% de la nueva ronda para dar salida a los inversores de la Bolsa Social, y se va a realizar una nueva ronda de, por ejemplo, 500.000 €, se hará el cálculo del capital disponible para esta salida. En este caso, sería de 0,15 x 500.000 = 75.000 €, que tendrían que destinarse para dar salida a los inversores de la Bolsa Social.

La valoración suele ser la que se ha acordado para la ronda de ampliación de capital, aunque en algunas ocasiones, se acuerda comprar las participaciones de los inversores que quieren salir a un pequeño descuento sobre la ronda, para así incentivar que los inversores decidan seguir apostando por el proyecto.

La Bolsa Social intenta siempre incorporar en el acuerdo de inversión mecanismos obligatorios para proporcionar oportunidades de salida si hay una ronda de inversión.

La segunda experiencia de desinversión de la Bolsa Social se dio aprovechando la oportunidad de una ronda de ampliación. Fue el caso de Nostoc Biotech.

 

  • Nostoc Biotech, dos exits parciales

 

Nostoc es una empresa dedicada a crear soluciones ecológicas para los cultivos. Esta empresa de bioagricultura captó a través de la Bolsa Social un total de 250.000 € en el año 2015, y logró nada menos que dos desinversiones parciales, ambas en 2018.

La primera, en febrero, surgió a raíz de un grupo de Business Angels, liderados por René de Jong. Esta ampliación de capital hizo que los inversores de la Bolsa Social que decidieron vender lograran multiplicar su inversión por 1,61 veces (el que puso 1.000 euros en la ampliación de la Bolsa Social, obtuvo 1.620 euros). Sin embargo, 38 de ellos optaron por suscribir la ampliación, confiando plenamente en el potencial de la empresa.

Y ahí no quedó todo. Unos meses después, en  agosto, se dio una segunda desinversión parcial. También liderada por De Jong, en este segundo exit los 22 inversores que decidieron vender lograron multiplicar por 2,68 veces el dinero invertido (el que puso 1.000 euros en la ampliación de la Bolsa Social, obtuvo 2.680 euros).

 

Pacto de recompra

El llamado pacto de recompra es un caso especial de venta de participaciones en la que se dan dos circunstancias especiales: el comprador es la propia empresa y las condiciones de la compra están estipuladas en el acuerdo de inversión.

A grandes rasgos, lo que esto quiere decir es que en un número determinado de años, la empresa tiene la obligación de comprar las participaciones de los inversores a una rentabilidad fijada de antemano. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto no funciona como un préstamo, ya que por un lado, el inversor puede decidir no vender; y por otro, no existen garantías: si la empresa no tiene suficientes recursos, el inversor tendrá que esperar a otra oportunidad para salir de la inversión. De hecho, si la empresa no sobrevive, el inversor pierde el capital invertido del mismo modo que en una inversión tradicional.

Hay empresas en las que desde la Bolsa Social vemos más improbable una salida por venta de participaciones, y una de las soluciones puede ser negociar que esta cláusula esté presente en el acuerdo de inversión.

Un ejemplo de esto puede ser la campaña de RobinGood, para la que existe este pacto de recompra en el acuerdo de inversión, al quinto año y a un 14% acumulado. Es decir, que en el caso de una persona que invierta 1.000€ en esta ronda, si decide vender al quinto año, recibiría un total 2.194,97€.

Para ver si las campañas cuentan con esta opción de salida en su acuerdo de inversión, se puede ver en la pestaña “Propuesta” de las campañas, en el apartado “Retorno potencial de la inversión”.

 

Reparto de dividendos

Más allá de la venta de las participaciones, existen otras opciones menos probables pero que conviene comentar. Una de ellas es que a partir de cierto año, la empresa se comprometa a repartir dividendos entre sus accionistas. Esto no es una salida per se, pero es una forma de que los inversores vean un retorno económico de su inversión.

Es el caso, por ejemplo, de la empresa Satt, financiada con nosotros en diciembre de 2018. La empresa de arquitectura sostenible, a partir de 2022, y siempre que sea posible, se comprometió a repartir dividendos a sus inversores.

 

Salida a Bolsa de la empresa

Por último, hay que comentar un caso muy conocido de exit, aunque poco probable en las empresas que publicamos. Es la conocida salida a Bolsa de la empresa (o OPV), donde todo el mundo podría comprar y vender las participaciones de forma libre.

Decimos que este caso es poco probable, debido generalmente a la corta edad de las empresas que publicamos. Las empresas que cotizan en bolsa suelen ser de tamaño mucho mayor con gran volumen de ventas y beneficios.

Estas son las principales salidas de inversión de las oportunidades que publicamos en la Bolsa Social. Sin embargo, algo que reiteramos una y otra vez es que rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras. Invertir en este tipo de empresas conlleva un alto riesgo. Son startups jóvenes, con poco recorrido, y con aún mucha incertidumbre sobre qué les deparará el futuro. Por ello, en la Bolsa Social buscamos un capital paciente y comprometido con la empresa y su impacto social, más allá del potencial de rentabilidad económica.

Un millón de gracias por estar ahí. ¡No dudes en dejarnos tus comentarios y sugerencias!

 

 

Por Antón Jáuregui,

responsable de operaciones y comunicación en la Bolsa Social.

 


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